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Quíbor se prepara para la precesión 142 de la Virgen de Altagracia: un lienzo sagradade más de cuatro siglos.
Radio El Salvador
Desde la iglesia La Ermita de Quíbor, a las 10:00 de la mañana de este lunes 19 de enero, el párroco Alexander Jiménez Tona, párroco de la misma, extendió una invitación a toda la feligresía quiboreña y al pueblo larense a participar en la procesión número 142 de la Virgen de Altagracia, una de las manifestaciones de fe más arraigadas y antiguas de la región. Durante su mensaje, el sacerdote destacó el profundo significado espiritual de esta celebración mariana, exhortando a vivirla como “días de fe, de amor y de expresión auténtica de nuestra fe”. Recordó además que la venerada imagen es un lienzo que data del año 1605, con más de 400 años de historia, por lo que agradeció a Dios “por este tesoro espiritual que tenemos como pueblo”.
“La Virgen de Altagracia es una tradición muy sentida que nos recuerda que estamos en peregrinación constante en esta vida. Ella es el instrumento que nos conduce al encuentro con su Hijo Jesús”, afirmó Jiménez Tona. En este sentido, anunció el lema que acompañará la procesión 142: “Con Altagracia el sagrario nos espera”, resaltando a María como mujer eucarística y primer sagrario que conduce a Jesús Eucaristía. El párroco citó además a San Luis María de Montfort, uno de los grandes promotores de la devoción mariana, quien afirmó que “María es el camino más fácil, más corto, más perfecto y más seguro para ir a Jesucristo”, subrayando así el sentido teológico y pastoral de la celebración.
Asimismo, explicó que las actividades se enmarcan en el proyecto pastoral impulsado por Monseñor Polito Rodríguez Méndez, arzobispo de Barquisimeto, que contempla llevar la sagrada imagen a todas las parroquias del archiprestazgo.
Por su parte, el padre Ray Pérez, párroco de la iglesia Matriz Nuestra Señora de Altagracia, informó que la misa solemne será presidida por Monseñor Polito Rodríguez Méndez, a las 5:30 de la tarde en la Iglesia la Ermita, tras la cual se realizará la tradicional procesión con la venerada imagen. Recalcó la importancia de preservar el lienzo, señalando que no debe exponerse directamente al sol debido a su antigüedad. El sacerdote hizo un llamado a vivir la procesión con el sentido auténtico que le corresponde. “No es una fiesta, es un evento eclesiástico, un encuentro mariano. Procesionar es caminar detrás de la imagen, elevando nuestras oraciones y dejándonos conducir por ella hacia Cristo”, expresó.
Con estas actividades, Quíbor reafirma su profunda devoción mariana y renueva, una vez más, una tradición centenaria vivida con fe, respeto y fervor popular.